Por Osvaldo Cornide
Es habitual que se juzgue la importancia de una institución de acuerdo con la sede que posee, porque es una evidencia más de la representación que ejerce. CAME partió de una base en la calle Luis Sáenz Peña 250, ámbito de 100 mts cuadrados y con apenas tres administrativos. Hoy, con más de un centenar de empleados, dispone de un inmueble de casi 4000 metros cuadrados en un remodelado edificio histórico que es un orgullo para las PyMEs. Cuando estábamos en Luis Sáenz Peña, ansiábamos algo mejor. Dada nuestra participación en el IAM (Instituto Asegurador Mercantil) adquirimos oficinas en Florida 1. La mayoría opinaba que no se podía comprar la sede Florida, con dinero desgravado del IAM. Yo me guié por la opinión del tributarista Ricardo De Alecsandris y, finalmente, compramos.
Tiempo después, con el florecimiento de OSDEPYM, compramos todo un piso en ese inmueble céntrico al que remodelamos totalmente y, entonces, desde el punto de vista del inicio, pasamos, como quien dice, a jugar en primera división. Luego la Confederación le recompró el edificio a OSDEPYM, una meta importante porque para las entidades gremiales tradicionales como Sociedad Rural, Cámara de la Construcción, Cámara Argentina de Comercio, esa demostración les permitió evaluar a CAME como una institución trascendente, no solamente en forma numérica sino también de modo cualitativo. A esa sede, asistieron ministros, otros funcionarios de alto rango y candidatos presidenciales a quienes se les elevaban las problemáticas de las PyMES. Todavía está en uso por parte de una Federación afiliada y es un ámbito más para que comerciantes, industriales y otros emprendedores vuelquen sus inquietudes y debatan sobre las mejores soluciones a los problemas del sector. Allí se juntaron por primera vez a todos los centros comerciales de la Capital Federal.

