Por Osvaldo Cornide
La Comisión que cobraban a los comercios las tarjetas de crédito y débito fue siempre una gran preocupación para el sector. Cuando nosotros tomamos el problema, en épocas del Presidente Carlos Menem, las tarjetas cobraban el 10% de comisión sobre las ventas que realizaban los comercios. Una exorbitancia teniendo en cuenta que, por ejemplo, a los supermercados de estos rubros le estaban cobrando sólo el 2%. Esa diferencia perjudicaba claramente a los otros comercios en un contexto de neutralidad en los índices del costo de vida. Rápidamente, tomamos el toro por las astas y realizamos una campaña en todo el país, mostrando las asimetrías que tenían las PyMES respecto de los grandes grupos en materia de crédito, impuestos, etc. y logramos finalmente que el Congreso sancionara la Ley que rebajaba del 10 al 5% las comisiones.
Desgraciadamente, el presidente Menem vetó esa norma, por lo cual tuvimos que redoblar los esfuerzos y trabajar para conseguir, finalmente, que los 2/3 de los parlamentarios respaldaran nuestro pedido. Para ello, movilizamos toda la estructura federal de CAME desde Ushuaia hasta La Quiaca y asistimos con un gran número de dirigentes a las sesiones del Congreso. Logramos la aprobación de los dos tercios parlamentarios y, así, la promulgación de la Ley 25065 en enero de 1999. Ese fue un primer paso hacia nuestro objetivo de alcanzar una nueva baja que logramos años más tarde durante el mandato de Néstor Kirchner.
Cuando Kirchner asumió la primera magistratura, solicitamos una entrevista en la que le planteé nuestra preocupación por obtener una nueva rebaja de las comisiones para nuestro sector, ya que seguían siendo altas. Él mismo se comunicó con el senador Miguel Ángel Pichetto – entonces presidente del bloque de senadores del PJ – para que impulsara un proyecto de ley en línea con nuestra petición en la Cámara Alta. La iniciativa generó una gran presión por parte de los bancos y muchos senadores se negaban seguir avanzando en la cuestión. A tal punto llegaba el rechazo que, inclusive, en una ocasión y pese a la buena predisposición del titular del cuerpo, Daniel Scioli, por poco no nos dejan ingresar al Senado. Nuestra insistencia determinó que el Senado diera media sanción a la norma, pasando ésta a la Cámara de Diputados donde algunos parlamentarios, sin embargo, propiciaban modificaciones al texto, lo que generó una nueva traba.
Sin audiencia previa, fui a la Casa Rosada para intentar hablar con el presidente Kirchner y, por fortuna, lo encontré en el pasillo que une el despacho presidencial con el Salón Blanco. Ahí nomás, le expliqué el problema que se avecinaba, tras lo cual me pidió que lo acompañara al despacho del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, a quien le ordenó telefonear a José María Díaz Bancalari – presidente del bloque PJ de Diputados – para transmitirle la necesidad de aprobar la norma tal como llegó del Senado, subrayándole que Kirchner le dijo a Díaz Bancalari “tenemos un compromiso con Cornide” de rebajar del 5 al 3% las comisiones. El problema se solucionó ese mismo día.
Ya había transcurrido un gran trecho al lograr 7 puntos de rebaja en las comisiones de las tarjetas cuando asumió el Presidente Mauricio Macri. Planteamos la necesidad de alcanzar otra rebaja de, al menos, un punto. En el Senado, había un proyecto de Carlos Reutemann que decidimos apoyar, acompañado de una gran movilización, despliegue de afiches y entrevistas que concedimos a lo largo y ancho del país. En la Cámara Alta tuvimos la colaboración del senador peronista chubutense Alfredo Luenzo, en tanto que gestionamos lo mismo ante el Ministerio de Producción, a cargo de Francisco Cabrera. Mantuvimos numerosas reuniones simultáneas que realizábamos con todos los bloques del Senado. Prácticamente, empapelamos la Ciudad de Buenos Aires con nuestro requerimiento.
Como en las ocasiones anteriores, tuvo vital importancia el trabajo en equipo de los dirigentes de CAME que, con la colaboración de los presidentes de Cámaras y Federaciones del interior, realizaron gestiones similares ante diputados y senadores de las provincias.
Nunca cejamos frente a lo que consideramos un acto de justicia y, finalmente, logramos que se dispusiera la rebaja de las comisiones en todas las tarjetas al 2%. Hoy habría que calcular cuánto ahorra el sector comercial, porque de pagar el 10% pasó a erogar el 2% sobre las ventas totales.

