El objetivo básico de una política económica es promover la actividad y el empleo.
¿Debe darse esto por cualquier medio y de cualquier forma? No; nadie le pide al gobierno que incurra en prácticas irresponsables.
Pero tampoco es aceptable que siga avanzando la descomposición del tejido empresario argentino.
Del cierre de empresas y destrucción de empleo se alimenta la desintegración social, la decadencia de la cultura del trabajo, la desesperanza y el malestar.
Les comparto mi nota de opinión que escribí para clarin.com clikea aquí:

