CAME CÓMO LO HICIMOS: ECONOMÍAS REGIONALES

El comercio minorista siempre fue desatendido por las diversas autoridades políticas. Evidencia de ese temperamento ha sido el constante apoyo que los funcionarios nacionales y de provincias dieron a los shoppings y supermercados, dejando de lado al comercio que funciona en calles y avenidas. Años atrás se había empezado a hablar de centros comerciales a cielo abierto y eso atrajo la atención de algunos medios. Yo había asumido recientemente la presidencia de CAME y estábamos por firmar un convenio con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para la modernización del comercio minorista. Ese proyecto contaba con la empatía del presidente de la entidad, Enrique Iglesias, cuyo padre había sido almacenero. Nos comunicamos de inmediato con las autoridades del BID en Buenos Aires y EEUU para pedir que el plan de financiamiento sea destinado a la promoción de los centros comerciales a cielo abierto, y así lo logramos.

Designamos un excelente equipo técnico de gerentes y apoderados para llevar adelante el programa y trajimos a los mejores expertos de España y Francia en la materia. Constituimos la Federación de Centros Comerciales a Cielo Abierto, que presidia el fallecido dirigente Fabián Tarrío, y realizamos innumerables reuniones en cientos de ciudades del país,  complementadas con Foros Internacionales a los que concurrían miles de dirigentes. No fue sólo la tarea de difusión; en muchos lugares se constituyeron concretamente esa modalidad de centros comerciales. También sirvió para concientizar a funcionarios y medios periodísticos sobre la importancia de los comercios de calles y avenidas, que tienen vital importancia para la economía general, por cuanto ocupan al 80% del personal de comercio y facturan un porcentaje similar de todo lo que se vende en el país.